miércoles, 30 de noviembre de 2011

El territorio del Estado



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El territorio es un elemento material y esencial del Estado. No hay, no puede haber, Estado sin territorio, y en la actualidad tampoco hay territorios que no estén sometidos al poder de un Estado, directa o indirectamente (caso de la Antártida). El elemento territorio se ha convertido a veces en la historia en factor desencadenante de conflictos tanto defensivos (pues es un principio básico a la soberanía del Estado la defensa de su integridad territorial) como ofensivos, en base a la teoría del espacio vital, o necesidad de un incremento territorial, sostenida por determinados regímenes políticos (Alemania nazi, por ejemplo).

Territorio del Estado - Derecho Constitucional

La relación entre territorio y Estado ha sido objeto de diversas explicaciones, siendo las más usuales y conocidas las siguientes:
  • El territorio como lugar sobre el que se ejerce una especie de propiedad por parte del Estado. Pero resulta obvio que no todo el territorio de un Estado es demanio público (bienes públicos en general por contraposición a los privados), así que tenemos que distinguir entre aquella parte del territorio que pertenece directamente al Estado y sobre la que éste ejercería un dominium en el sentido de tener sobre el mismo un auténtico derecho real, del resto del territorio cuyo dominium pertenece a los particulares y sobre el que el Estado ejercería un imperium como poder político. Sin embargo, parece que esto último más que ejercitarse sobre un lugar físico se aplica a las personas que están en ese lugar, es decir a la población.
  • El territorio como límite, es decir un espacio físico caracterizado positivamente porque dentro del mismo el Estado ejerce su poder en exclusiva; y negativamente porque constituye un límite a la competencia del Estado que no se puede ejercer más allá de sus fronteras.
  • El territorio como elemento imprescindible para diferenciar al Estado como sujeto del Derecho Internacional, para el cual un Estado tiene derecho sobre el territorio que lo forma, mientras que para el Derecho interno, el Estado tiene competencias en dicho territorio.
Como en tantas otras cosas, la explicación más plausible es la combinación de todas ellas.




Debe tenerse en cuenta que desde el punto de vista del Derecho, la relación entre Estado y el elemento territorio es absolutamente indiferente a la extensión del mismo. Por eso existen Estados con enorme territorio (Rusia, Estados Unidos, Canadá, Brasil, etc.) y otros con territorio minúsculo (Vaticano, Mónaco, Malta, muchos Estados isleños del Caribe, Asia y África, etc.). Pero en tanto se trate de Estados, es decir organizaciones que respondan a la definición que hemos establecido anteriormente, todos son cualitativamente iguales, como se aprecia claramente en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aunque la palabra nación esté aquí indebidamente utilizada.

Es, además, un principio básico de la Carta de la ONU (artículo 2) como norma imprescindible en las relaciones internacionales el que los Estados deben asumir el respeto a la integridad territorial de los demás Estados.

El territorio de un Estado en cuanto espacio sobre el que éste ejerce sus competencias es objeto de determinadas ampliaciones de carácter singular. Se trata aquí de extensiones de competencia (extraterritorialidad) que se producen en espacios situados en territorios de otros Estados (caso de las Embajadas, por ejemplo) o elementos móviles sujetos a abanderamiento (barcos, aviones). Igualmente se ha producido históricamente ampliaciones hacia espacios que serían en principio res nullius, es decir de nadie, como el mar o el aire. En el primer caso está el fenómeno de las llamadas aguas territoriales (que no fueron en principio sino aquellas a donde llegaba el alcance de los cañones, es decir tres millas marinas, que hoy se extiende a las 12 millas y que algunos Estados pretenden ampliar hasta las doscientas millas) y en el llamado espacio aéreo o sobre vuelo del espacio territorial terrestre.

El mantenimiento de la integridad territorial de un Estado suele ser un principio básico recogido en los textos de las Constituciones. De hecho, era una época en la que resulta usual establecer en las Constituciones la renuncia a la guerra como medio de acción política, estas suelen justificar la existencia de los ejércitos, entre otros extremos, en la defensa de la integridad territorial del Estado.


- Fuente:

Introducción al Derecho Constitucional

José Luis García Ruiz

Editorial: Universidad de Cádiz
Año de publicación: 2010
Nº de páginas: 254 págs.

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