miércoles, 30 de noviembre de 2011

El sistema feudal



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La caída del imperio romano es el hito histórico que da inicio a la Edad Media. En la primera parte de ella los intentos de establecer determinados poderes centralizados en algunas partes del mismo, como ocurrió con el imperio carolingio, terminaron fracasando. Paulatinamente se produjo un incremento de la inseguridad, que se había iniciado ya con las invasiones de los bárbaros, una disminución drástica de las comunicaciones con el práctico cierre de fronteras entre las distintas partes del antiguo imperio, un deterioro de la vida en las ciudades y una vuelta a la ruralización con el correlativo decaimiento del comercio etc. Todo ello conforma una especie de regresión histórica marcada por la consideración de la tierra como factor económico primordial de la que derivará una adscripción de las personas a un territorio o lugar concretos a cambio de conseguir la protección que garantiza un señor local (es el comienzo del sistema feudal).

Sistema feudal - Derecho Constitucional
La caída del Imperio Romano supuso una regresión jurídica con el sistema feudal. 

Con distinta relevancia según los ámbitos geográficos, pues el fenómeno tendrá menos incidencia en la Europa meridional, se formarán así una serie de sociedades muy descentralizadas que no contemplan, en principio, la intervención de un poder exterior a las mismas y mucho menos la de un poder supuestamente ejercido en nombre del interés general. Y en ese contexto se produce la confluencia de instituciones jurídicas romanas (colonato y servidumbre), germánicas (jefatura o caudillaje) y canónicas (división eclesiástica territorial del poder: obispados), cuyo entramando dará lugar a una nueva forma política: el feudalismo.

- Rasgos generales del sistema feudal


Desde el punto de vista político el sistema feudal supone la existencia de una forma de gobierno monárquica muy descentralizada con un monarca cuyo poder efectivo es casi inexistente fuera de sus propios feudos en los que manda directamente. El príncipe o caudillo es más bien un "primus inter pares" que un monarca efectivo. Se le reconoce una primacía en función de la legitimación tradicional o histórica basada en la creencia en el origen divino del poder pero, al mismo tiempo, esta primacía estará absolutamente mediatizada por un derecho estamental que supone una organización rígida, jerárquica y complicada, basado en relaciones de vasallaje en las que no es extraño encontrar a un señor "vasallo de su vasallo".

Feudalismo y Derecho Constitucional

- Instituciones jurídico-políticas del sistema feudal


Esta forma política se basará en una serie de instituciones jurídico-políticas:

+ El beneficio o donación inicial de tierras del caudillo militar o princeps, dueño o conquistador de un territorio, a sus compañeros en la jerarquía militar


Que éstos a su vez van extendiendo piramidalmente, según la extensión de los territorios recibidos, a favor de otros jerárquicamente inferiores que serán, a su vez, vasallos suyos. A cada parcela territorial así delimitada -y que solía ser de una extensión equivalente a lo que podía recorrerse a caballo en un día- terminaremos denominándola feudo, apropiándonos del nombre del concepto que definirá este tipo de relaciones.

+ El vasallaje


El vasallaje o relación personal que supone fidelidad y prestaciones obligatorias -generalmente de defensa militar y de carácter económico- de los vasallos a su señor (pero la cadena de vasallaje puede tener varios eslabones y quien es señor de vasallos puede ser también vasallo de otro señor). A cambio el vasallo obtiene la protección que deriva de la pertenencia a esa concreta relación feudal.

+ El feudo


El feudo o relación político-militar de carácter complejo que se establece entre los vasallos de un señor, los vasallos y su señor y, de forma más o menos teórica, de todos ellos con el rey al que se reconoce la primacía a que antes nos hemos referido.

Existe una jerarquía muy complicada de señores feudales. A partir del princeps o monarca cuyo poder es muy limitado y descentralizado según hemos dicho, se constituye una cadena en la que en un principio el eslabón más alto es el formado por los barones –con un principio básico: "cada barón es soberano en su baronía", aunque paradójicamente un barón puede ser vasallo de otro–, seguido de los castellanos –señores con un castillo o torre que ejercen poderes judiciales– y los valvasores –que son los castellanos sin poderes judiciales–.

Por debajo están los que no son más que vasallos, es decir, no son señores de nadie. Pero los vasallos son hombres libres y entre ellos se encuentra la categoría de caballero (aquel que puede sostener un caballo y el utillaje de guerra –armadura etc.- correspondiente y está preparado para el combate en un momento en que la caballería va a configurarse como la primordial fuerza militar...). En el escalón inferior del vasallaje nos encontraremos a los siervos de la gleba, es decir personas libres, en el sentido de no ser esclavas, pero adscritas a la tierra (a una finca, diríamos hoy, por muy grande que sea) y que no pueden abandonar el feudo donde residen. Son el elemento productivo que cultiva los campos y cuida el ganado. Su trabajo alimenta a señores y caballeros y éstos con su potencial guerrero les brindan protección y seguridad.

La jerarquía anterior se complica cuando algunos barones, en base a la extensión o número de sus feudos, pasan a la categoría de comes (condes); a su vez los condados que son fronterizos con otro país (o germen de país) pasan a llamarse marcas, de donde tendremos la expresión marqués. Y casi al final del sistema feudal, el princeps distinguirá a los comes más importantes con el título de dux (duque). De donde la jerarquía feudal quedará como sigue: Príncipe - Duque - Marqués - Conde - Vizconde - Barón - Castellano y, finalmente, Valvasor. Todos ellos son señores feudales y por debajo se encuentra la mayoría de la población, los que son solamente vasallos.

Pero una pequeña parte de la población de cada territorio no se ha integrado en el sistema. Permanece sobreviviendo en los antiguos campamentos romanos –castra– que representan una cierta protección, o se instalan en puntos estratégicos –confluencia de ríos- que posibilitan un incipiente comercio, que irá creciendo con la celebración anual de las ferias. Ello dará lugar a la aparición o recuperación de la ciudad, a la que se llamará villa y villanos a sus habitantes. De ahí proviene la expresión "villano" para identificar a las personas situadas fuera del esquema de relaciones caballerescas que caracterizan el sistema feudal, situación que conllevaba una connotación negativa con la que la expresión ha llegado hasta nuestros días.

Y es que los villanos, al residir en las nuevas e incipientes ciudades, pueden permitirse el lujo de no necesitar la protección del señor feudal de turno. Lo que en verdad les interesa es que se les asegure un ámbito de libertad necesarios para su actividad principal, esto es el comercio. Y hay un momento en que van a coincidir los intereses de los villanos y del "primus inter pares" que es el prínceps, y ambas partes van a apoyarse mutuamente. Los villanos prefieren defender y someterse al poder del primero de los señores, entendiéndolo como poder supremo o soberano, pudiendo así jurídicamente sustraerse al poder, mucho más efectivo por próximo, del barón correspondiente. Es decir, hacerse vasallos del príncipe los exonera de hacerse vasallos del señor feudal próximo. Y el príncipe encontrará en ello un elemento capital para ir afirmando su poder como poder efectivo (su soberanía) en términos reales.

Se producirá así un proceso lento y muy complejo en el que la diversidad irá dando paso a la unidad al ir apareciendo una cultura (con el muy destacado referente de la sustitución del latín como lengua franca por las romances o las locales respectivas), un derecho y un mercado nacionales –con fronteras muy difusas todavía–, proceso acentuado por el fortalecimiento del ejército del príncipe, cuyo poder político será el eje sobre el que giren los anteriores elementos, poder todavía muy limitado por la existencia de la nobleza jerárquica, la eclesiástica y las ciudades. Frente al proceso externo consistente en la conquista y la coacción como determinante inicial de las formas políticas antiguas, nos encontraremos aquí predominantemente con un proceso interno en el que el factor concienciación y la aparición de instituciones nacionales serán elementos determinantes. Pero si ello no hubiera sido suficiente, la aparición de la artillería (como consecuencia del uso de la pólvora) subvierte definitivamente un sistema basado en la caballería y en la fortaleza de los muros de los castillos. Nada más gráfico, en este sentido, que la frase del cardenal Cisneros (aunque pronunciada con casi un siglo de retraso) cuando cuestionada su Regencia por un grupo de nobles, los acerca a una ventana y mostrándoles los cañones apilados en el patrio les responde "Estos son mis poderes".

Este proceso va dando lugar a una gigantesca transformación organizativa allí donde se da, es decir a partir del feudalismo, que se extenderá a otras sociedades abarcando la totalidad de la humanidad. Se trata ya de la aparición del Estado Moderno.

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- Origen y desarrollo histórico del Estado


+ Origen del Estado como poder político

+ La polis griega

+ Roma

+ Supuestos socioeconómicos del Estado moderno

+ Supuestos teórico-políticos: el cambio ideológico

+ Nicolás Maquiavelo

+ Jean Bodin

+ Hobbes

+ Estado absoluto y Estado liberal

+ John Locke

+ Montesquieu

+ Rousseau

+ Siéyès

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Fuente:
Introducción al Derecho Constitucional, José Luis García Ruiz. Páginas 32 - 36.