jueves, 1 de diciembre de 2011

El Estado socialista



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El Estado socialista se implantó en Rusia, a partir de 1917, como consecuencia de la revolución soviética. A partir de la segunda guerra mundial la influencia soviética se extendió a otros países en los que también se fue implantando este modelo, si bien en algunos casos, como el de los países de la llamada Europa oriental, relativamente atemperado. Su base es el marxismo, ideología que ha tenido tanta importancia en la historia que, pese a su derrumbamiento desde dentro, merece que ofrezcamos al menos una somera explicación de la misma.

Estado Socialista

- Excursus sobre el marxismo


El marxismo es una corriente filosófica debida a la influencia de varios pensadores pero sintetizada y formulada por el que le da nombre Karl Marx. Ya en el siglo XX, Lenin efectuará aportaciones muy importantes., de manera que lo implantado en determinados países no fue el marxismo, sino el marxismo-leninismo.

Podemos comenzar diciendo que se trata de una ideología que intenta una explicación global del hombre y el mundo, basada en el denominado materialismo dialéctico. La dialéctica es un método de reflexionar científicamente mediante el planteamiento de una tesis o proposición determinada, que genera por contraposición una antítesis, culminando este enfrentamiento en una síntesis o solución final. El materialismo es el concepto que sirve de base a la aplicación de la dialéctica y su contenido radica en considerar a las cosas materiales, tangibles, como la realidad fundamental en la existencia humana. Si el materialismo lo incardinamos en la historia tendremos el llamado materialismo histórico que nos ofrecerá la síntesis de considerar que cualquier tipo de fenómeno espiritual o intelectual acaecido a lo largo de la historia tiene su fuente en los fenómenos materiales. Dicho de otra forma, una sociedad concreta en un momento de la historia está determinada por su base material que es la que condiciona su visión intelectual o espiritual. La base material primordial son los elementos y las técnicas de producción, conforme a los cuales se establecerán las relaciones de producción. A esta base se le dará el nombre de estructura. Todos los demás fenómenos no materiales serán consecuencia de una estructura determinada que recibiría el nombre de superestructura.

Las relaciones de producción (estructura) de cada momento histórico determinaran por tanto un modelo de organización social (superestructura): así unas relaciones de producción basadas en la esclavitud darán lugar a las polis griegas y el imperio romano; unas relaciones de producción basadas en la tierra y su valor económico como fuente de producción darán lugar al feudalismo, etc. Y cuando la estructura ha ido alterándose y empieza a haber unas relaciones de producción distintas, inevitablemente se producirá algún tipo de revolución (en el sentido de un cambio drástico) porque las revoluciones no son otra cosa, para el marxismo, que la inevitable adecuación de la superestructura a la nueva estructura.

En las relaciones de producción existe una diferencia fundamental entre los hombres: unos poseen los elementos materiales que en cada momento de la historia constituyen los medios de producción (el capital); otros solamente poseen su capacidad de trabajo (la fuerza de su trabajo en la fraseología marxista) que deben emplear en esos medios de producción. La dialéctica determina inexorablemente una situación de enfrentamiento entre unos y otros a lo que se llama la lucha de clases. Esta lucha, a veces muy ostensible y a veces soterrada pero real, es la que ha ido transformando el mundo. La lucha de clases se convierte así en el motor de la historia.

En consonancia con lo anterior, la doctrina económica marxista nos recuerda que el que no tiene más que la fuerza de trabajo tiene que alquilarla al dueño del medio de producción, pero el trabajo tiene un valor creador mientras que el medio de producción es puramente instrumental por lo que el valor de un producto viene determinado por la cantidad de trabajo que se incorpora al mismo. Pero de parte de ese valor se aprovechará el propietario del medio de producción que se apodera así de la plusvalía generada por los trabajadores. Es esa plusvalía la que explica la existencia de la lucha de clases.

Y correlativamente con lo expuesto, la doctrina política marxista nos dirá que para mantener una estructura cuyas relaciones de producción vienen determinadas por la existencia de quienes son dueños de los medios de producción y de quienes son dueños tan sólo de su fuerza de trabajo, es decir para mantener la apropiación de la plusvalía por parte de los dueños de los medios de producción (capitalistas), es para lo que la clase dominante crea el Estado de forma política. El Estado es, pues, la más imponente superestructura que deriva de una estructura dividida entre propietarios y proletariado (que no tienen otra propiedad que su prole, de ahí el nombre). El Estado tiene, por tanto, que desaparecer. Mejor dicho, desaparecerá cuando cambie la estructura que lo hace posible.

La idea de la abolición del Estado es común a anarquistas y marxistas. Pero para los primeros se trata de un fin en si mismo, mientras que para los segundos será el resultado final de la creación de una sociedad en la que hayan desaparecido las clases sociales y se haya llegado al denominado paraíso comunista. Ese es el momento en que se llegará a la fase superior del comunismo y, como consecuencia de ello, el Estado se extinguirá de forma natural. Pero mientras tanto, los marxistas ven en el Estado un instrumento formidable para poder aplicar su doctrina; por esta razón lo que hay que hacer en una primera fase no es abolirlo sino conquistarlo y acceder a su formidable aparato de poder, para desde él ejercer la dictadura del proletariado y transformar en colectivos todos los medios de producción. La influencia leninista será decisiva para acentuar que esa conquista del Estado y la implantación de la dictadura del proletariado no puede dejarse a la inercia histórica de éste, sino que el proletariado necesita una vanguardia activa que lo dirija. Esa vanguardia será el partido comunista que dirigirá la toma del poder del Estado mediante la revolución y la violencia.

Es precisamente en este último punto en el que se producirá una escisión dentro de los partidos de ideología marxista entre aquellos que consideran imprescindible la toma revolucionaria del poder y el control del Estado y los que se decantan por hacerlo utilizando los "medios burgueses", es decir las elecciones y el juego de los partidos. Los primeros continuarán siendo identificados como partido comunista, mientras los segundos darán lugar a los partidos socialistas que cubrirán un importante hueco electoral en los países de Europa durante el siglo XX. En distintas fechas según los países, la mayor parte de los partidos socialistas irán renunciando al marxismo como ideología política (en España a finales de la década de los 70 del siglo XX), para convertirse en partidos socialdemócratas y jugar dentro de las reglas de juego del Estado Social de Derecho.

Así como los partidos socialistas y socialdemócratas han desempeñado un gran papel en la evolución del Estado Liberal al Estado Social, los partidos comunistas han terminado sufriendo un estrepitoso fracaso histórico, encabezado por la desaparición y desmembración de la Unión Soviética en la última década del siglo XX. A pesar de la conquista del poder del Estado, de la implantación de la dictadura del proletariado, de la situación de vanguardia activa desempeñada por el partido comunista, de la abolición de la propiedad privada, etc., el sistema comunista se derrumbó desde dentro porque el sacrificio de las libertades individuales (¿libertad para qué? decía Lenin) y aun de la vida de decenas de millones de personas no solo no condujo al paraíso comunista de la sociedad sin clases sino que terminó produciendo una tremenda escasez de bienes de consumo y resultaba que la mayor parte de los "proletariados" de los países capitalistas vivían mucho mejor que los que ya no eran proletarios sino miembros de una sociedad comunista. Un sistema capaz de participar en la carrera espacial no pudo en ningún momento asegurar un abastecimiento holgado de su propia población. Y es que la llamada sociedad sin clases, con el Estado como único propietario de los medios de producción, se reveló como absolutamente desincentivadora de la actividad económica.

- Rasgos del Estado socialista


El Estado Socialista (entendiendo por tal el que aplicó la ideología marxista) se caracteriza por una serie de rasgos que ya hemos tenido ocasión de considerar al estudiar el constitucionalismo soviético, dentro de la cuarta oleada o movimiento de constitucionalización del mundo moderno, si bien ahora podemos recordarlos añadiendo algunos matices y precisiones que nos pueden servir para una visión de conjunto:

+ Abolición de la propiedad privada de los medios de producción y estatalización de los mismos


Ello tuvo lugar en algunos lugares de forma estricta (por ejemplo, hasta el carrito de distribución de helados era propiedad del Estado) y en otros de forma menos drástica, permitiendo algún tipo de pequeña propiedad.

+ Inexistencia de separación de poderes


Aunque los órganos del Estado sean diferenciables, a través del partido comunista se produce el control y se dirige el funcionamiento de todos ellos, incluido el poder judicial que se considera como un poder judicial "popular". En los países de corte soviético estricto el partido comunista es el partido único. En los menos estrictos y que se denominaban "democracias populares" el partido comunista es hegemónico con algún pequeño partido satélite alrededor.

+ Carácter de los procesos electorales meramente plebiscitario o de ratificación


Los candidatos son los propuestos por el partido único o hegemónico y en la mayor parte de las ocasiones mediante candidatura única.

+ Debilitamiento de los derechos civiles y práctica desaparición de los derechos políticos de los ciudadanos


En opinión de Lenin se trata de libertades burguesas innecesarias en una sociedad comunista. Intento de reforzar y potenciar los derechos económicos y sociales -educación, vivienda, sanidad etc., que es precisamente donde el Estado Socialista terminó fallando estrepitosamente. Hay que tener en cuenta a estos efectos de lo opresivo de una situación en la que el Estado no solamente es un formidable instrumento de poder sino, además, el único empleador.

+ Utilización intensiva de la propaganda y el adoctrinamiento con la intención de conformar una sociedad uniforme


Para el marxismo, las sociedades plurales son un estadio anterior de la evolución humana y deben ser sustituidas por una sociedad de pensamiento único que no es sino el reflejo de la desaparición de las clases sociales. Pero, incluso cuando ello se produce, los individuos arrastran todavía secuelas mentales del paso lo que hace necesario que el Estado se involucre en ese cometido que, como sabemos hoy por la historia, llegaba incluso a los métodos de "lavado de cerebro" o a considerar como dementes, y por tanto con el correlativo internamiento psiquiátrico, a los disidentes.

+ Expansionismo ideológico hacia otras sociedades y Estados


El marxismo se predica como internacionalista, es decir como un sistema a implantarse en todos los lugares. Por esa razón intenta, con una u otra metodología, exportar la "revolución" allí donde puede hacerlo.

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- El Estado constitucional como Estado liberal


+ Introducción al Estado constitucional como Estado liberal

+ Orígenes del Estado liberal: libertad y propiedad como derechos nucleares

+ Caracteres del Estado liberal como categoría histórica

+ Crisis y evolución del Estado liberal

+ Noción de ordenamiento jurídico y el concepto de fuente del Derecho

+ El Estado de Derecho como fenómeno conceptual

+ La evolución del Estado de Derecho

+ El Estado fascista

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Fuente:
Introducción al Derecho Constitucional, José Luis García Ruiz. Página 178 - 183.